septiembre 20, 2010

Nosotros y las oportunidades

Todos conocemos el cuento de aquel sacerdote de un pueblito que un día se empezó a inundar por la crecida del río. La gente comenzó a auto-evacuarse, y un camión fue a buscarlo, a lo cual el curita respondió -"Hijos míos, salvaos vosotros y por mí no os preocupéis... yo soy un ministro de Dios, y él se ocupará de mi".

Horas depués el cura estaba sobre el techo de la iglesia, el pueblo bajo agua, y una lancha con refugiados se acercó: -"Padre, venga con nosotros, este es el último bote, ya no queda nadie!!!"- a lo cual el cura respondió del mismo modo, sonriendo con suficiencia: -"Hijos míos, yo no necesito lanchas, el Señor es mi pastor, y no me abandonará".

A la madrugada siguiente el cura estaba sobre la punta del campanario, y el agua cubría todo hasta el horizonte. Un helicóptero de la Cruz Roja se acercó y llamó al padre a gritos, pero no hubo forma de convencerlo. -"Hijos míos, soy un hombre de fe. Dios vendrá por mi".

Pocas horas después el alma del curita hacía su entrada al paraíso, y al ver a Dios le reclamó, entre compungido y enojado: -"Padre, ¿por qué me has abandonado???".

Dios lo miró fuera de sí, sacando rayos por los ojos, y le dijo con voz de trueno: -"¡PEDAZO DE @#€¬\ +*#€!!! ¡TE MANDÉ UN CAMIÓN, UNA LANCHA Y UN HELICÓPTERO!!! ¿QUÉ MÁS QUERÍAS QUE HICIERA???"

Lo que no sé es si todos se han tomado el trabajo de extraer las posibles moralejas: Por ejemplo, que no está en nuestras manos decidir cómo y cuándo nos llegarán las oportunidades. Sólo podemos decidir estar atentos, y tomarlas cuando se presentan... o ignorarlas, dejarlas pasar.

Como muchas otras, esta también es una habilidad que se entrena, o que se atrofia: Cuanto más atentos y receptivos, más oportunidades veremos. Cuanto más cerrados y pretensiosos, menos se nos presentarán.

A mi me apena pensar que más de uno de mis amigos y familiares que hoy están con problemas serios de salud, como colesterol, hipertensión, infarto, diabetes, sobrepeso, delgadez extrema, etc. (amigos que no han querido escucharme, que tienen "pensamiento crítico" para muchas cosas, pero en su médico y/o en su nutricionista confían ciegamente cual si fueran dioses) tendrá una vida complicada, y quizá incluso un encuentro prematuro con el Creador... por cabezones. Por desconfiados. Por prejuiciosos.

Varios de ellos ya han cruzado ese punto de difícil retorno desde que escribí esta nota, que hoy actualizo.

Y cuando reclamen, Dios les dirá -"¡PEDAZO DE @#€¬\ +*#€!!! ¡Le hice dar el Nobel a los médicos que curan con suplementos nutricionales, hice publicar la información hasta en el New York Times, y te mandé 20 veces al pesado de tu amigo Asesor de Bienestar para que te avisara!!! ¡Y vos, nada!
¿QUÉ MÁS QUERÍAS QUE HICIERA???"

Pero como el bienestar de mis amigos me importa más que la imagen que ellos tengan de mi, y como me molesta mucho que haya empresas y profesionales que lucren tan impunemente con la enfermedad y la desinformación, aqui voy otra vez, enviándoles esta nota, y confiando en que leerán las otras, como "El fraude del colesterol, expuesto?", "Por qué algunos profesionales desaconsejan suplementar", etc... y al menos me quedaré tranquilo de que "Yo les avisé"... más de una vez :-)

Saludos cordiales! (que significa "de corazón")