septiembre 02, 2009

En este día de tu vida creo que Dios quiere que sepas...

... que la mente y el alma deben trabajar juntas para que puedas experimentar la verdadera dicha.

Trata de no pasar demasiado tiempo exclusivamente con tu mente.
Es una herramienta magnífica, pero tiene una perspectiva limitada.
Trata de no pasar demasiado tiempo exclusivamente en tu alma.
Tiene una perspectiva mucho más amplia, pero no puedes negociar la vida física sólo desde ese lugar.
Si pudieras, no se te habría dado una mente.

Aqui esta el truco: equilibrio.
Pasa un tiempo cada día nutriendo y ejercitando la mente Y el alma.
Tú sabes cómo hacer ambas cosas, asi que ¡hazlo!

Con amor, tu amigo

Neale.

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(Y aunque Neale no lo diga en este mensaje, yo agrego la otra dimensión: EL CUERPO, vehículo tanto de la mente como del alma en esta vida física.
¡Pasa entonces un tiempo cada día nutriendo y ejercitando el cuerpo también!

Pero he aqui la diferencia fundamental entre estas dimensiones, de la que muchos no son conscientes:

El alma y la mente se expresan a través del cuerpo físico, pero no pertenecen al mundo físico. Son inmateriales e inmortales. Sus necesidades, gustos, deseos y objetivos son absolutamente personales, relativos, propios de cada individuo. Pueden cambiar varias veces a lo largo de la vida, e incluso pueden ser diferentes de un día al otro, y si los mismos no son satisfechos durante un tiempo, no sufrirán ningún daño.

El cuerpo, en cambio, pertenece al mundo físico, y sus necesidades son concretas, específicas, diarias, ireemplazables, universales y comunes a todos los seres de una misma especie, y no pueden ser desatendidas sin que se produzcan consecuencias negativas, tarde o temprano.
En el caso de los seres humanos, esas necesidades son: oxígeno, agua, y una lista precisa e inescapable de más de cien nutrientes.

Y el alma y la mente no pueden expresarse en todo su potencial en un cuerpo afectado por mal funcionamiento.

No obstante, conozco muchas personas que creen que su elevado desarrollo espiritual, emocional, o intelectual, los pone más allá de estas necesidades "mundanas". Una amiga me dijo una vez que necesitaba bajar de peso, pero cuando le propuse una solución concreta me contestó con una sonrisa irónica: "Ay, Adrián, yo soy psicóloga, no creo en esas cosas..." como si las vitaminas y las proteínas fueran una superstición.
Otra, a quien le dije que un familiar suyo estaba en serio riesgo cardíaco por su sobrepeso, me contestó algo asi como "los sentimientos y las emociones son lo importante, no el alimento". Pero todos los días hay buenas personas, afables y honestas, que mueren de infartos evitables.
Y otra amiga, pese a estar asustada por haber descubierto que tenía colesterol muy elevado para su edad, prefirió "tener razón a tener resultados", y ante la solución que le sugerí, se empecinó en que "no todos tenemos las mismas necesidades físicas". ¡Quizá ella pertenece a una raza extraterrestre, y no me lo dijo!

Parafraseando a Neale, si el alimento no fuera importante, no se nos habría dado un aparato digestivo tan sofisticado, y un cuerpo formado por células con exigencias nutricionales tan específicas.

Con amor, vuestro amigo

ADRIAN :-)